Bolivia reabre cooperación antidroga con EEUU ante récord de coca
La DEA realiza un diagnóstico en Bolivia para un acuerdo marco de cooperación. El Gobierno busca también un apoyo más activo de Brasil. Esta apertura ocurre mientras las proyecciones oficiales indican que la extensión de cocales llegará a 40.000 hectáreas en 2026, un 82% por encima del límite legal.
Un diagnóstico para recuperar la confianza internacional
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, confirmó que agentes estadounidenses ya están en el país. El objetivo es firmar un acuerdo que ordene el intercambio de información, fortalezca la inteligencia y mejore el apoyo operativo. Justiniano admitió que la política antidroga estaba “debilitada y erosionada” por dudas sobre transparencia, lo que alejó a cooperantes.
Limitaciones operativas críticas
La lucha enfrenta un serio déficit operativo: de 31 aeronaves asignadas, solo dos están en condiciones de vuelo. “Solo tenemos una avioneta y un helicóptero Super Puma operativos”, explicó Justiniano. Esta situación limitó durante meses los sobrevuelos de control en regiones clave como el Trópico de Cochabamba.
Antecedentes: Operativos internacionales sin participación boliviana
Entre 2021 y 2022, fuerzas policiales de varios países, con apoyo de EUROPOL y la DEA, ejecutaron un megaoperativo contra una red que traficaba cocaína boliviana. En esa acción no participó la policía antidroga de Bolivia. Posteriormente, la presencia del narcotraficante Sebastián Marset en el país, detectada por Paraguay, terminó con su fuga en 2023.
Cierre: La magnitud del problema que justifica la cooperación
Los datos de la UNODC confirman la escala del desafío. En 2024, el 91.5% de la coca del Trópico de Cochabamba fue al mercado ilegal. A nivel nacional, los mercados legales solo absorbieron el 41% de la producción. El Gobierno busca que Brasil colabore más directamente en erradicación y prevención dentro del territorio boliviano, dado que es un principal destino de la cocaína.