Venta de piel de pirarucu para botas texanas financia pesca sostenible en el Amazonas
La venta de la piel a la industria de la moda, especialmente para botas de cowboy en Texas, es clave para financiar el sistema. Las pesquerías sostenibles de pirarucu en el estado de Amazonas restauran las poblaciones de este pez gigante mediante un manejo comunitario. La piel, que se vende a un precio mayor que la carne, ayuda a mantener un precio justo para los pescadores y cubre parte de los altos costes logísticos.
Un sistema que recupera al gigante del río
El pirarucu, uno de los mayores peces de agua dulce, estuvo declarado en peligro. El Instituto Mamirauá lanzó el primer plan de manejo sostenible, un modelo que ahora se aplica en múltiples áreas. El sistema permite capturar un máximo del 30% de los adultos en un área, dejando el 70% para preservar la población. IBAMA establece cuotas anuales basadas en conteos realizados por pescadores autorizados.
Esfuerzo colectivo y desafíos constantes
La pesca legal requiere una gran organización comunitaria y un trabajo físico intenso, con viajes largos en canoa y procesamiento rápido del pescado. Las comunidades también patrullan los lagos día y noche para proteger al pirarucu de la pesca ilegal, que a menudo se realiza con armas. Algunos pescadores no apoyan el sistema por su burocracia o por diferencias religiosas.
Antecedentes: de la sobrexplotación a la gestión
La explotación comercial del pirarucu se intensificó en la década de 1960. En 1975 fue declarado especie en peligro y su captura se prohibió en Amazonas entre 1996 y 1999. El modelo de manejo sostenible, iniciado entonces, ha permitido la recuperación de las poblaciones, con más de 1,2 millones de individuos en Amazonas en áreas gestionadas reconocidas por IBAMA.
Cierre: Reconocimiento limitado y desigualdad en la cadena
Los pescadores reciben un ingreso promedio de 600 a 4000 reales por temporada por un trabajo que incluye la vigilancia anual de los lagos. Las autoridades políticas muestran poco interés en crear políticas públicas para el sector. En la cadena de valor, los frigoríficos y las marcas de moda obtienen mayores márgenes, mientras que las comunidades enfrentan altos costes logísticos y poseen pocas instalaciones de procesamiento propias.