La OTAN estudia despliegue militar en el Ártico por las amenazas de Trump sobre Groenlandia
La OTAN prepara planes para aumentar su presencia militar en el Ártico. La medida responde a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible anexión ilegal de Groenlandia, que justifica en una supuesta falta de garantías de seguridad por parte de Europa. La Alianza busca demostrar capacidad defensiva en la región.
Estrategia europea para contrarrestar a Washington
Varios gobiernos europeos han encargado a la OTAN el desarrollo de opciones para el Ártico. El objetivo principal es provocar una reacción interna en Estados Unidos, especialmente en el Congreso, para frenar los planes de Trump. Los europeos consideran falsos los argumentos de seguridad esgrimidos por el presidente estadounidense y ven intereses económicos y personales detrás de su postura.
Medidas concretas sobre la mesa
Los embajadores ante la Alianza discutieron opciones que incluyen mover material militar pesado a bases en la región, aumentar las misiones de vigilancia aérea desde Islandia y realizar más maniobras conjuntas. Las ubicaciones contempladas son las islas danesas de Feroe y Groenlandia, y la base aérea de Keflavik en Islandia. No se detraerán tropas de las misiones en el este de Europa.
Antecedentes: la chispa de la crisis
La preocupación europea se intensificó tras la operación militar estadounidense en Venezuela. Muchos diplomáticos empezaron entonces a creer que Trump hace lo que dice si nadie lo frena. Hasta ese momento, no se habían tomado públicamente en serio sus amenazas sobre Groenlandia. La OTAN se erige ahora como el instrumento para generar esa contención desde dentro de Washington.
Cierre: una carrera contra el reloj y una disuasión directa
El personal de la OTAN debe presentar las ideas concretas a los embajadores en menos de dos semanas. Paralelamente, se baraja la posibilidad de desplegar una fuerza permanente en Groenlandia si Dinamarca lo solicita, con el fin de disuadir una acción militar estadounidense al enfrentarla con el costo de actuar contra aliados. La repercusión buscada es clara: demostrar capacidad para, irónicamente, proteger la isla de la única amenaza que identifican actualmente.