Maduro bailó y cantó antes de que Trump ordenara su captura
Nicolás Maduro multiplicó gestos desafiantes en actos públicos en sus últimas semanas en el poder. Sus bailes, canciones y burlas dirigidas a Estados Unidos precedieron al operativo que terminó con su gobierno.
De la provocación a la caída
Lejos de moderar su tono, el depuesto presidente eligió la exposición pública y la ironía frente a las amenazas de EE.UU. Sus apariciones combinaron propaganda y una apuesta por mostrarse invulnerable, hasta que el operativo ordenado por Donald Trump puso fin a su mandato.
Coreografías frente a las amenazas
A fines de noviembre, en un acto con estudiantes, Maduro declaró: “A mí no me para nadie”. Bailó al ritmo de música electrónica que incluía frases en inglés como “No war, peace”. Acusó a Washington de “amenazas letales” pero cerró el evento llamando a la “rumba total”.
Canciones y advertencias
El 11 de diciembre, cantó “Don’t worry, be happy” dedicándosela a ciudadanos estadounidenses. En ese mismo acto, denunció la incautación del petrolero Skipper por parte de EE.UU., calificándola de “piratería naval criminal”.
Navidad y mensaje final
El 23 de diciembre, en una cena navideña, Maduro afirmó: “El imperialismo no puede con nosotros”. Bailó y cantó con vecinos de Caracas. Su última aparición pública fue una reunión con el enviado especial de China, donde habló de una “unión perfecta” y se despidió diciendo “siempre victoriosos”.
Antecedentes de una estrategia
Maduro respondió con música y baile incluso después de que Trump anunciara un ataque a un muelle venezolano. En un acto oficial, coreó “peace forever, no crazy war” y convirtió el escenario en una especie de rave improvisada.
Cierre de un ciclo político
La secuencia de actos desafiantes colmó la paciencia de la Casa Blanca. Horas después de su última aparición pública, fue capturado. Sus gestos buscaron negar la realidad del conflicto hasta el último minuto.