Pastores estadounidenses son suplantados por IA para estafar a feligreses
Comunidades religiosas en EE.UU. reciben vídeos deepfake de sus líderes pidiendo donaciones. El sacerdote católico Mike Schmitz alertó a su congregación sobre estos fraudes tras encontrar copias falsas de sí mismo. Expertos en ciberseguridad confirman que esta práctica se ha extendido.
La voz del púlpito, ahora falsificada
Varios pastores en ciudades como Birmingham, Freeport y Fort Lauderdale han advertido a sus seguidores sobre suplantaciones mediante deepfakes, mensajes directos y llamadas. Alan Beauchamp, un pastor de Ozarks, denunció que su cuenta de Facebook fue hackeada para publicar un certificado falso de criptomonedas. La empresa de software ChurchTrac alertó sobre estafas donde la voz del pastor, extraída de transmisiones en directo, es clonada para solicitar transferencias bancarias.
Un problema de escala y confianza
La experta en ciberseguridad Rachel Tobac, CEO de SocialProof Security, señala que los pastores son blancos populares para estos engaños debido a su amplia exposición en redes sociales. Schmitz encontró más de 20 cuentas falsas suyas en TikTok, plataforma que eliminó los perfiles tras ser alertada. La suplantación no se limita a estafas: hay vídeos virales de pastores genéricos creados con IA que acumulan millones de visualizaciones sin revelar su naturaleza artificial.
Antecedentes: La tecnología al servicio del engaño
El fenómeno aprovecha la proliferación de contenido de figuras religiosas en internet. Según un informe de 2025, la mayoría de los pastores consultados ya usan herramientas como ChatGPT para preparar sermones, normalizando la presencia de la IA en el ámbito religioso. Esto, unido a la disponibilidad de herramientas de generación, facilita a los estafadores crear imitaciones convincentes.
Cierre: Implicaciones más allá del fraude
La suplantación plantea riesgos para la integridad de las comunidades y la salud mental. Lucas Hansen, cofundador de la organización CivAI, advierte que algunos usuarios pueden creer que Dios se comunica a través de la IA, reforzando posibles delirios. Mientras algunas iglesias experimentan con esta tecnología, los líderes suplantados, como Schmitz, muestran escepticismo sobre sus consecuencias para la acción humana.