Presidente Paz viaja a Davos para impulsar cinco ejes estratégicos bolivianos
El presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, presentará una agenda de cinco ejes en el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos. El objetivo es reposicionar al país y abrir canales de inversión. La cita será del 20 al 24 de enero en Suiza y es el primer viaje internacional del mandatario.
Una delegación con objetivos concretos
El canciller Fernando Aramayo señaló que la presencia responde a una lógica estratégica. Davos es una plataforma para activar contactos de alto nivel y traducirlos en proyectos. La comitiva oficial incluye al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
Los cinco ejes de la propuesta boliviana
Bolivia buscará cooperación e inversión en áreas clave. Infraestructura y política de cielos abiertos para dinamizar el turismo. Energías verdes, aprovechando el potencial eólico, fotovoltaico e hidroeléctrico. Y la construcción de un polo tecnológico con énfasis en inteligencia artificial.
Gestión presidencial a distancia durante el foro
Paz ejercerá sus funciones desde el exterior. Esto se sustenta en el Decreto Supremo 5515, que habilita el uso de herramientas tecnológicas. El canciller Aramayo afirmó que todo acto del Ejecutivo goza de presunción de constitucionalidad.
Agenda bilateral y proyección global
El Ejecutivo trabaja en una agenda de reuniones bilaterales. El objetivo es establecer diálogos de alto nivel y explorar nuevas alianzas. Se busca fortalecer la inserción de Bolivia en los circuitos globales de comercio e inversión.
Antecedentes: Un foro de influencia global
Davos no es un espacio de decisiones obligatorias, pero sí un escenario de diálogo estratégico influyente. Allí se construyen consensos y se gestan acuerdos de cooperación e inversión en debates sobre crecimiento económico, innovación y cambio climático.
Cierre: Un primer paso en la escena internacional
La participación se presenta como un primer paso para proyectar a Bolivia en un escenario global donde se definen tendencias y se abren oportunidades. El Gobierno busca pasar de ser un observador pasivo a asumir un rol propositivo con acceso a redes globales.