El Índice de Gestores de Compras de Estados Unidos se mantiene en expansión en diciembre
El Índice de Gestores de Compras (PMI) manufacturero de S&P Global se situó en 51,8 en diciembre. La lectura, por encima de 50, indica expansión por decimotercer mes consecutivo. Sin embargo, los pedidos nuevos cayeron por primera vez en un año, creando una brecha preocupante con la producción.
Una expansión con señales de advertencia internas
La producción siguió aumentando a pesar del debilitamiento de la demanda. Esta divergencia ha creado la brecha más amplia entre producción y pedidos desde la crisis financiera de 2008–2009. Chris Williamson, economista jefe de S&P Global, comparó la situación con un momento «Wile E. Coyote», donde la actividad continúa después de que la demanda empieza a desaparecer.
La contratación mejora mientras los precios se mantienen elevados
El empleo fue un punto positivo, con empresas informando de una contratación más sólida. Algunas compañías están incrementando plantillas anticipando una mejora en 2026. En cuanto a los precios, aunque subieron al ritmo más lento en once meses, se mantienen históricamente elevados. Las empresas siguen señalando los aranceles como un motivo clave para los costes altos y para trasladar las subidas a los clientes.
Antecedentes de un sector en transición
El sector manufacturero estadounidense ha estado en expansión durante más de un año, según el PMI. El dato de diciembre cumple las expectativas, pero los componentes internos del índice revelan un cambio: los pedidos de exportación volvieron a caer y los pedidos pendientes se redujeron, lo que indica que las fábricas están completando el trabajo existente más rápido de lo que llegan nuevos encargos.
Cierre: Un año 2026 que pondrá a prueba la resistencia
La sostenibilidad del ritmo de producción actual depende de una mejora en la demanda. Si los pedidos se mantienen débiles, las empresas podrían verse obligadas a ajustar su capacidad. Esta situación tiene implicaciones globales, ya que la demanda de las fábricas estadounidenses afecta a las cadenas de suministro desde México hasta Europa y Asia. El año 2026 se presenta como una prueba donde pueden colisionar los costes, la demanda y la política.