Milei forma un nuevo bloque regional con unos diez países
El presidente argentino Javier Milei confirmó en una entrevista con CNN que está «trabajando activamente» para crear una nueva alianza. El objetivo es replicar la estrategia de coordinación transnacional que ha utilizado históricamente la izquierda en la región, representada por el Foro de São Paulo.
Una réplica conservadora a un modelo de éxito
La estrategia consiste en convertir la política en una red permanente entre países. Milei busca copiar el método del Foro de São Paulo, creado en 1990, que permitió a partidos de izquierda coordinar acciones, mantener una narrativa común y apoyarse mutuamente. La vaguedad sobre los miembros es deliberada para facilitar adhesiones sin costes políticos internos.
El mapa político favorable a la iniciativa
El contexto regional ha cambiado. Junto a Argentina, Paraguay, Panamá y El Salvador ya tienen gobiernos de derecha. Se suman las recientes victorias de Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile y Nasry Asfura en Honduras. Esto proporciona una base de gobiernos afines para la coordinación.
Objetivos y mecanismos de la alianza
El bloque no requiere un tratado formal para ser operativo. Su fuerza radica en coordinar votos en organismos regionales, estandarizar discursos sobre migración y crimen, y adoptar posturas comunes frente a regímenes como el de Venezuela. También puede sincronizar cambios de política, alterando el riesgo para inversores y países vecinos.
China, la primera prueba de fuego
El plan enfrentará su primer desafío con China. Milei defiende separar la geopolítica de la relación comercial, una postura que será puesta a prueba ante la presión de aliados como Estados Unidos para contener la influencia china en la región. Mantener esa separación será difícil dada la interconexión entre ambos ámbitos.
El antecedente: el Foro de São Paulo
La iniciativa de Milei se inspira directamente en la maquinaria política creada por la izquierda regional. El Foro de São Paulo, fundado en 1990, sirvió durante décadas como red de coordinación entre partidos, permitiéndoles mantener una línea discursiva compartida y movilizar apoyo transfronterizo.
Implicaciones de una nueva coordinación regional
La formación de este bloque supone un intento de institucionalizar y dar durabilidad al actual giro a la derecha en parte de América Latina. Su impacto se medirá en la capacidad para alinear posiciones en foros internacionales y establecer agendas políticas y económicas comunes, modificando el equilibrio de poder regional.