Fosa común en Croacia revela diversidad étnica del ejército romano
El análisis genético de siete soldados hallados en Croacia confirma que el ejército romano reclutaba soldados de orígenes heterogéneos. Los restos, datados alrededor del 260 E.C., pertenecen a individuos que no eran nativos de la región donde murieron.
Hallazgo en Mursa
Arqueólogos descubrieron siete esqueletos de hombres adultos en un pozo de agua reutilizado como fosa común cerca de Osijek, la antigua Mursa. Los cuerpos presentaban heridas fatales como fracturas de costillas y traumatismos craneales. Una moneda romana de 251 E.C. hallada en el lugar vinculó el enterramiento con la Batalla de Mursa del 260 E.C., durante la Crisis del Siglo III.
Orígenes diversos
La diversidad genética observada en los soldados corrobora el reclutamiento heterogéneo del imperio. Ninguno compartía ascendencia con poblaciones locales de la Edad del Hierro, lo que sugiere la integración de grupos extranjeros en las fuerzas imperiales, como sármatas, sajones y galos.
Antecedentes del conflicto
El hallazgo se enmarca en la Crisis del Siglo III, un periodo de casi 50 años donde el imperio romano estuvo al borde del colapso debido a tensiones económicas, políticas y militares, y se fragmentó en tres entidades en guerra.
Repercusión histórica
El estudio, publicado en PLOS One, refuerza con evidencia genética que la coexistencia de diversos orígenes en enterramientos militaristas era una práctica extendida, similar a hallazgos en Macedonia o en el ejército de Napoleón.