Joven de 15 años fue el misterioso hombre del Fedora del robo al Louvre
Pedro Elias Garzon Delvaux, de 15 años, fue identificado como la persona de la fotografía viral tomada durante el robo de joyas de la corona francesa. La imagen, que generó millones de visualizaciones y teorías en internet, mostraba a un joven elegantemente vestido cerca de la policía en el museo.
El origen del misterio internacional
La fotografía de Associated Press documentaba el cordón policial tras el robo cuando captó accidentalmente a Pedro pasando cerca de los agentes. El contraste entre su vestimenta clásica y la escena moderna generó especulaciones globales sobre si era un detective, un infiltrado o incluso una imagen de inteligencia artificial.
La decisión de mantener el suspenso
Al descubrir su viralidad, el joven decidió no revelar inmediatamente su identidad. «Con esta foto hay un misterio, así que hay que hacerlo durar», explicó. Permaneció en silencio durante varios días antes de cambiar su perfil de Instagram a público y conceder su primera entrevista.
La realidad detrás del mito
Pedro visitaba el museo con su madre y su abuelo sin conocimiento del robo. Su estilo personal, inspirado en el siglo XX y detectives ficticios, explica su vestimenta. El sombrero Fedora es un homenaje al héroe de la Resistencia Francesa Jean Moulin y lo usa en ocasiones especiales.
Repercusión en su vida cotidiana
La viralidad generó mensajes de conocidos en varios países y llamadas de periodistas. En su escuela sin uniforme, su estilo elegante ha comenzado a influir en otros estudiantes. La madre del joven, criada en un ambiente museístico, transmite a su hijo que el arte y los museos son espacios vivos.
Un símbolo inesperado
En la historia del robo al Louvre, el «hombre del Fedora» representa el poder de una imagen en la era digital. Pedro comprende que la gente proyectara un personaje de detective alrededor de su figura porque «cuando sucede algo inusual, imaginas a alguien diferente».
Proyección futura
El joven mantiene una actitud relajada ante su fama inesperada y continuará con su estilo personal. La experiencia confirma que, en un mundo de teorías digitales, a veces la realidad puede ser más interesante que la ficción.