Luis Fernando Camacho sale de prisión tras 32 meses de detención
El gobernador de Santa Cruz obtuvo libertad con medidas sustitutivas tras permanecer recluido en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro. Su defensa denunció un «sinnúmero» de vulneraciones a sus derechos durante el proceso.
Un Largo Camino Hacia la Libertad
Luis Fernando Camacho salió este viernes de la cárcel de Chonchocoro, tras 974 días de detención preventiva. El gobernador cruceño, quien portaba la bandera de su departamento y la banda de su cargo, fue custodiado por policías y acompañado por su equipo jurídico al abandonar el recinto penitenciario ubicado en el altiplano de La Paz.
Denuncias de Vulneraciones
Según su defensa, el proceso estuvo marcado por un «sinnúmero» de vulneraciones a sus derechos. Estas incluyeron desde su aprehensión sin una orden fiscal y de forma violenta, hasta la restricción de atención médica y la ampliación reiterada de la detención preventiva.
Cuestionamiento al Uso de la Detención Preventiva
El abogado penalista Eusebio Vera afirmó que se hizo un «uso excesivo de la detención preventiva» no solo en el caso de Camacho, sino también en las causas penales de otros procesados. El jurista recordó que se vulneró el debido proceso en la investigación, señalando que «la norma establece que no debe exceder el plazo de los seis meses».
Otros Casos con Detenciones Prolongadas
Vera citó como ejemplos a Jeanine Añez, con más de 4 años; el almirante Palmiro Jarjury, con 1 año y 5 meses; y el general Gonzalo Terceros, con casi 3 años en detención preventiva. Camacho permaneció recluido 32 meses, muy por encima del plazo establecido por la norma.
Un Contexto de Procesos Judiciales Extendidos
El texto sitúa el caso en un marco donde varias figuras políticas y militares han enfrentado prolongados periodos de detención preventiva, superando ampliamente el plazo de seis meses que establece la norma. Esto ha generado cuestionamientos sobre el respeto al debido proceso en estas investigaciones.
Firme en sus Principios
Camacho aseguró que continuará trabajando por Santa Cruz y afirmó: «no me van a quebrar y saben que jamás voy a arrodillarme si no es ante Dios». Su liberación, aunque con medidas sustitutivas, marca el final de una extensa reclusión que su defensa califica de irregular.