Evo Morales responde a Sánchez de Lozada sobre el Decreto 21060
El expresidente defiende el «proceso de cambio» como sinónimo de «dignidad». Morales califica el decreto de los años ochenta como una condena al «hambre» y la «pérdida de soberanía». La réplica se da tras un artículo del exmandatario Gonzalo Sánchez de Lozada.
Un cruce de visiones sobre la historia económica
Evo Morales ha replicado a Gonzalo Sánchez de Lozada (‘Goni’) mediante redes sociales. La respuesta surge después de que el exlíder del MNR publicara un artículo defendiendo el Decreto Supremo 21060 y sugiriendo aprender de él para la crisis actual. Morales destacó los avances del «proceso de cambio» por sobre la herencia del modelo neoliberal que, en su criterio, el 21060 inauguró en los años ochenta.
Las cifras de la confrontación
El expresidente Morales utilizó datos económicos para contrastar ambos periodos. Aseguró que «con el neoliberalismo, el PIB apenas llegó a 9.500 millones de dólares; en nuestro proceso de cambio superó los 42.000 millones de dólares». También afirmó que la inversión pública pasó de 600 millones de dólares en 2005 a casi 7.000 millones tras las nacionalizaciones. En el ámbito social, detalló que la pobreza extrema se redujo del 38% al 12%.
La carga política
Más allá de los números, el intercambio cargó con un fuerte tono político. Evo criticó a Goni por reaparecer «con 60 muertos en la espalda», en alusión a los fallecidos durante su gobierno. Frente a la crisis económica, Morales pidió «no retroceder» y, en cambio, «reorganizarnos, retomar la iniciativa política y renovar la esperanza».
El origen del debate
El cruce se enmarca en la conmemoración de los 40 años del Decreto 21060. Sánchez de Lozada defendió en su artículo los logros de esa medida para frenar la hiperinflación, crear el Bolsín del dólar y liberar los controles de precios para eliminar la escasez. El exmandatario atribuyó la caída de los ingresos del gas al «despilfarro» en periodos posteriores.
Dos relatos en pugna
Este enfrentamiento discursivo reactualiza la profunda división en la interpretación de la historia económica reciente de Bolivia. Mientras un lado enaltece el modelo de libre mercado como salvador de una crisis, el otro lo ve como el origen de males estructurales que luego se revirtieron.