Ucrania ataca oleoducto ruso y tensa relaciones dentro de la UE
Los ataques con drones al oleoducto Druzhba buscan presionar a Hungría. Las interrupciones en el suministro de petróleo generan tensiones diplomáticas y ponen de relieve las divisiones dentro de la Unión Europea, especialmente con el Grupo de Visegrado.
Presión energética sobre Budapest
Los ataques ucranianos contra estaciones de bombeo en la región rusa de Bryansk provocaron interrupciones temporales en los flujos de petróleo y cortes en el suministro que duraron varios días. El presidente Volodymyr Zelenskyy conectó explícitamente las operaciones del oleoducto con la posición de Hungría, afirmando que su futuro «depende de la posición de Hungría» respecto a la adhesión de Ucrania a la UE.
Reacción húngara y eslovaca
El primer ministro Viktor Orbán advirtió sobre posibles repercusiones, afirmando que las acciones comprometen la estabilidad energética de Hungría. Eslovaquia, que también depende del oleoducto, calificó los ataques como potencialmente contraproducentes para el propio Kiev.
La silenciosa respuesta de la Unión Europea
La reacción de la UE ha sido notablemente contenida. A pesar de la solicitud conjunta de acción de Hungría y Eslovaquia, la Comisión Europea se ha limitado a observar los desarrollos, señalando que las reservas petroleras de 90 días de los países evitan crisis a corto plazo. No ha habido fuertes reprimendas públicas de miembros clave como Alemania o Francia.
Grietas en una unión compleja
El episodio pone de relieve las crecientes grietas dentro de la UE, intensificando las diferencias entre el Grupo de Visegrado (V4) y Europa Occidental. Mientras Polonia y Chequia son firmes defensores de Kiev, Hungría y Eslovaquia enfatizan el mantenimiento de los vínculos energéticos con Rusia y advierten contra una expansión acelerada de la UE.
Un equilibrio delicado para el futuro
La estrategia de Ucrania, aunque aimed at bolstering Ukraine’s position, ilustra los desafíos de navegar alianzas en un conflicto de alto riesgo. La respuesta medida de la UE puede facilitar una alineación a corto plazo con Ucrania, pero podría fomentar resentimientos a más largo plazo si no se abordan. Equilibrar los imperativos de tiempos de guerra con las equidades de los estados miembros será clave para mantener la cohesión.