Estados Unidos revoca la visa del ministro de Justicia de Brasil
La medida es una represalia por el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro. El presidente Lula da Silva calificó el gesto de «irresponsable» durante una reunión ministerial. La tensión diplomática incluye aranceles punitivos y sanciones financieras.
Un mensaje con gorra
Durante una reunión de gabinete transmitida en vivo, el presidente Lula y sus ministros portaron gorras azules con la leyenda «Brasil es de los brasileños». Este acto fue una respuesta directa a las gorras rojas del expresidente estadounidense Donald Trump y un símbolo de la soberanía nacional frente a las presiones externas.
Las sanciones se extienden
La revocación de la visa del ministro Ricardo Lewandowski no es un hecho aislado. El gobierno de Trump también suspendió la visa del juez Alexandre de Moraes, a cargo del juicio a Bolsonaro, y le aplicó la Ley Magnitsky, congelando sus bienes en Estados Unidos. Asimismo, se revocaron las visas de otros magistrados del tribunal supremo.
Guerra comercial y soberanía
La disputa incluye medidas económicas. Trump impuso aranceles punitivos del 50% a muchos productos brasileños, argumentando que existe una «caza de brujas» contra su aliado Bolsonaro. Desde Brasilia, Lula afirmó: «Somos un país soberano, tenemos una Constitución», dejando claro que cualquier negociación debe realizarse en condiciones de igualdad y respeto mutuo.
Un conflicto con raíces políticas
La tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos surge directamente de la situación judicial del expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra en prisión domiciliaria preventiva y enfrenta un fallo que podría condenarlo a 40 años de cárcel por presunto golpismo. El gobierno de Trump ha respondido con una serie de sanciones contra el gobierno y el poder judicial brasileño por este proceso.
La soberanía nacional frente a las presiones
El conflicto trasciende lo diplomático y afecta directamente a la ciudadanía brasileña, con la imposición de aranceles que impactan en los productos de exportación. La postura del gobierno de Lula es clara: defender la soberanía nacional y su marco legal frente a las injerencias externas, mientras se mantiene abierto al diálogo en igualdad de condiciones.