Comunidades brasileñas denuncian acaparamiento verde por energía eólica

Residentes del noreste de Brasil acusan a empresas como Enel de despojarlos de sus tierras para proyectos eólicos, un fenómeno conocido como 'acaparamiento verde'. Expertos y comunidades exigen respeto a los derechos territoriales.
Mongabay Environmental News
Tres aerogeneradores en un paisaje árido con un camino de tierra y algunas construcciones.
Vista aérea de tres aerogeneradores en un entorno seco con caminos de tierra y edificaciones pequeñas.

Comunidades brasileñas denuncian \»acaparamiento verde\» por proyectos de energía eólica

Residentes de comunidades en el noreste de Brasil acusan a las empresas Enel y Maestro Holding de Energia de despojarlos de sus tierras para desarrollar parques eólicos. Una investigación de meses revela que estas compañías aprovechan la falta de documentación de los habitantes para expandir sus proyectos de energía renovable, un fenómeno que expertos denominan \»acaparamiento verde\». Aunque las empresas niegan las acusaciones, los afectados exigen que se respeten sus derechos territoriales y se les incluya en los procesos de desarrollo.

El auge de la energía eólica y sus costos sociales

En menos de una década, el paisaje de Umburanas, en el estado de Bahía, pasó de ser una zona rural a albergar uno de los parques eólicos más grandes de Brasil. Jeane Da Gama Costa, una residente de 42 años, relata cómo su vida cambió drásticamente cuando 80 turbinas eólicas rodearon su propiedad. \»Antes era un lugar tranquilo, aislado. Ahora es un laberinto de torres y cables\», afirma. El parque, valorado en 450 millones de euros, es operado por Enel, una multinacional italiana con una fuerte presencia en el sector energético brasileño.

Jeane y otros residentes aseguran que las empresas adquirieron tierras públicas sin su consentimiento, aprovechando que muchos no cuentan con documentos que acrediten la propiedad. \»Nos quitaron lo que era nuestro\», denuncia Jeane. Aunque Enel y Maestro Holding niegan estas acusaciones, un estudio publicado en la revista *Nature* en 2024 identificó a Enel como el mayor propietario extranjero de proyectos de energía renovable en Brasil, muchos de los cuales se superponen con territorios habitados por comunidades tradicionales.

El papel de los intermediarios y las tácticas agresivas

Enel depende de empresas intermediarias, conocidas como \»desarrolladoras\», para acceder a las tierras. Estas compañías emplean tácticas agresivas para firmar contratos con los propietarios locales, según la investigación de IrpiMedia e Intercept Brasil. En algunos casos, se han utilizado prácticas cuestionables, como la \»regularización forzada\», donde se expanden los límites de propiedades antiguas para absorber tierras no registradas.

\»Cuando ocurre una y otra vez, no puedes decir que no lo sabías\», afirma Alessandra Diz, exespecialista legal de Enel. Aunque la empresa insiste en que cumple con todas las normativas, los residentes y expertos cuestionan su complicidad en estos métodos. \»Enel delega el trabajo sucio a los contratistas\», señala un empleado anónimo de la compañía.

Impactos en las comunidades y el medio ambiente

La construcción de los parques eólicos ha generado conflictos y afectado la calidad de vida de los habitantes. María dos Humildes, presidenta de la Asociación Indígena Cariri, describe cómo el ruido constante de las turbinas afecta la salud de las personas y los animales. \»Pensamos que es un camión llegando a nuestra casa. El ruido es insoportable\», dice. Además, el polvo levantado por los vehículos pesados ha empeorado las condiciones de vida en áreas rurales.

Las comunidades indígenas y quilombolas también denuncian la falta de consulta previa. \»Nunca nos invitaron a las reuniones\», afirma Maria Francisca Ferreira, líder indígena. A pesar de que Enel afirma en su política de derechos humanos que involucra a las comunidades en un radio de 8 km, muchos residentes sienten que sus voces han sido ignoradas.

Contexto histórico: La lucha por la tierra en Brasil

El conflicto por la tierra no es nuevo en Brasil. Durante décadas, comunidades tradicionales e indígenas han luchado por el reconocimiento de sus derechos territoriales. Sin embargo, el auge de la energía renovable ha añadido una nueva capa de complejidad. \»Hay un choque de intereses entre las comunidades y las empresas que buscan expandir sus proyectos\», explica Michael Klingler, autor principal del estudio de *Nature*.

En 2020, el estado de Bahía aprobó una normativa que facilita la obtención de licencias ambientales y promueve la regularización de tierras con alto potencial eólico. Esta medida ha beneficiado a las empresas, pero ha dejado en desventaja a los pequeños agricultores y comunidades rurales que dependen de estas tierras para su subsistencia.

Fuentes y transparencia

La investigación se basa en documentos judiciales, entrevistas con residentes y declaraciones de expertos. Enel y Maestro Holding negaron las acusaciones de acaparamiento de tierras, mientras que Casa Dos Ventos, otra empresa mencionada, no respondió a las solicitudes de comentarios. Los contratos obtenidos por IrpiMedia e Intercept Brasil revelan que las compensaciones económicas para los propietarios son mínimas, con pagos mensuales que oscilan entre 16 y 85 euros.

Cierre: Un futuro incierto para las comunidades

A medida que Enel continúa expandiendo sus operaciones en Brasil, con más de 100 turbinas en construcción y 12 parques solares aprobados, las comunidades afectadas se organizan para resistir. Algunas han logrado registrar sus tierras para protegerse, mientras que otras han realizado talleres para discutir sus derechos. \»No estamos en contra de la energía renovable, pero queremos un desarrollo que nos incluya\», afirma Maria Rosalina dos Santos, representante de la organización quilombola CONAQ.

El desafío es equilibrar la transición energética con el respeto a los derechos de las comunidades locales. Como señala Jeane Da Gama Costa, \»esto no es desarrollo si no nos escuchan\».

 

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