Café y deforestación: resistencia a la normativa europea

La industria cafetalera intenta debilitar el Reglamento de Deforestación de la UE, a pesar de su impacto ambiental y social. El café es uno de los mayores impulsores de deforestación global.
Mongabay Environmental News
Manos sosteniendo cerezas de café sobre un recipiente lleno.
Unas manos recogen y sostienen cerezas de café maduras y verdes sobre un cuenco.

La industria del café, entre la deforestación y la resistencia a la normativa europea

Las principales empresas cafetaleras y grupos de la industria intentaron debilitar el Reglamento de Deforestación de la UE (EUDR), retrasando su implementación hasta 2025, a pesar de su objetivo de frenar la deforestación y los abusos de derechos humanos. La normativa, aprobada en 2023, exige que los productos como el café, la madera, el cacao y otros demuestren ser libres de deforestación para acceder al mercado europeo. Sin embargo, la industria cafetalera ha liderado una campaña de presión para diluir la ley, alegando dificultades en su aplicación.

El café: un motor oculto de la deforestación global

El café es el sexto mayor impulsor de la deforestación mundial, con plantaciones que reemplazan bosques antiguos en países como Brasil, Vietnam e Indonesia. Según datos de 2018, las importaciones de café de la UE fueron responsables de la deforestación de 14.750 hectáreas, un área equivalente a 21.000 campos de fútbol, y generaron 17,2 millones de toneladas de emisiones de CO2. Esta cifra sitúa al café como el tercer producto agrícola con mayor riesgo de deforestación importado por la UE, solo por detrás de la soja y la carne de res.

Además, la producción de café está vinculada a graves violaciones de derechos humanos. Cientos de miles de niños trabajan en condiciones de explotación en plantaciones de café, y en países como Vietnam, se estima que 34.000 menores de 17 años son víctimas de trabajo infantil. En Brasil, entre 1996 y 2023, se rescataron 3.700 trabajadores en condiciones de esclavitud en plantaciones que abastecían a gigantes como Starbucks y Nestlé.

La resistencia de la industria: lobby y retrasos

La industria cafetalera ha invertido millones en presionar a gobiernos europeos para debilitar el EUDR. Grupos como la Federación Alemana del Café y la Federación Europea del Café, que representan a empresas como Nestlé, Lavazza y Starbucks, han liderado una campaña agresiva para retrasar la implementación de la normativa. A pesar de que el costo de cumplimiento para las empresas es mínimo (entre el 0,03% y el 0,07% de sus ingresos anuales), la industria ha argumentado dificultades técnicas, como la trazabilidad del producto desde su origen.

Sin embargo, las cadenas de suministro de café son menos complejas que las de otros productos regulados por el EUDR, como el aceite de palma o el cacao. Además, el 60% del café mundial proviene de pequeños productores con menos de 5 hectáreas, lo que facilita su trazabilidad en comparación con otros sectores.

Un futuro incierto para los pequeños productores

El cumplimiento del EUDR no debe recaer sobre los hombros de los pequeños agricultores y trabajadores, muchos de los cuales viven en la pobreza extrema. Según Coffee Watch, una séptima parte de las personas en pobreza extrema trabajan en la producción de café, con ingresos inferiores a 2 dólares diarios. Las empresas deben garantizar salarios dignos, contratos a largo plazo y apoyo técnico y financiero para evitar que los más vulnerables carguen con los costos de la transición.

Algunas empresas, como Nestlé y Starbucks, ya cuentan con compromisos para excluir la deforestación y la esclavitud de sus cadenas de suministro. Sin embargo, ningún esquema de certificación actual garantiza un café libre de deforestación o un ingreso digno para los trabajadores.

El camino hacia la sostenibilidad

La implementación del EUDR representa una oportunidad para transformar la industria cafetalera. Si bien la normativa fue salvada en el último minuto por parlamentarios europeos, su éxito dependerá de que las empresas dejen de invertir en lobby y se enfoquen en cumplir con la ley. El café tiene el potencial de liderar el cambio hacia prácticas más sostenibles, pero para ello, la industria debe asumir su responsabilidad y dejar de evadir sus obligaciones.

En 2025, la industria del café enfrentará un momento decisivo. Con el EUDR en vigor, las empresas tendrán que demostrar que sus productos son libres de deforestación y abusos de derechos humanos. El desafío no solo es técnico, sino también ético: garantizar que la transición hacia la sostenibilidad no deje atrás a los más vulnerables. El futuro del café, y de los bosques que lo sustentan, depende de ello.

 

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