Sexólogo advierte de problemas en pareja y salud por consumo excesivo de pornografía
El uso habitual de pornografía genera expectativas irreales y puede causar problemas neurobiológicos, según el sexólogo José Martín del Pliego. Su consumo excesivo se relaciona con dificultades en el deseo sexual y en las relaciones de pareja.
Efectos en la salud individual y la dinámica de pareja
El experto señala que el porno habitual distorsiona la percepción de la relación sexual y normaliza cierta violencia. A nivel neurobiológico, genera un mal funcionamiento en la corteza prefrontal, dificultando el control de impulsos. También causa problemas en el deseo, la excitación y el orgasmo, ante la necesidad de estímulos nuevos y cada vez más potentes.
Consecuencias para la convivencia y la intimidad
En la pareja, el uso excesivo inhibe las relaciones porque el estímulo de la pareja se satura. Esto puede llevar a una ausencia de relaciones íntimas durante años y a esconder la conducta. El entorno digital facilita el acceso, aumentando la búsqueda obsesiva y pudiendo llevar a prácticas de riesgo que hacen la relación más impersonal.
Conexión con disfunciones sexuales y abordaje terapéutico
Martín del Pliego establece una relación directa con la disfunción eréctil o la eyaculación precoz. El adicto necesita imágenes nuevas para alcanzar la misma excitación, por lo que una pareja real puede no estimularle lo suficiente. Para casos graves, el tratamiento pasa por terapias cognitivo-conductuales, el corte de acceso al material y una reeducación sexual, siendo clave admitir el problema.
Antecedentes: Un problema de aprendizaje y expectativas
El sexólogo explica que, en ocasiones, los adolescentes aprenden sobre sexo a través del porno, lo que constituye un mal aprendizaje. Esto les lleva a buscar fantasías inalcanzables con sus parejas reales, generando frustración. La conducta sexual se aprende y el porno es el peor maestro posible, afirma.
Cierre: Una adicción con consecuencias graves en la vida diaria
El experto concluye que se trata de un problema habitual y grave por sus consecuencias en la vida diaria. La vergüenza a tratarlo en consulta complica su solución. El abordaje requiere trabajar la emoción negativa del adicto y, si hay pareja, reconstruir la intimidad desde el inicio.